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Defensor del Pueblo: su historia, su función y su elección Imprimir E-mail
Sábado, 11 de Febrero de 2012 13:55
b_250_0_16777215_0___images_FOTOS_M_mino_jorge_belzor_-_02.jpgpor Belzor Miño
No se puede hablar del Defensor del Pueblo sin referirse, aunque sintéticamente, a la historia de la construcción de los derechos del hombre.
Podemos decir que la Historia de la Humanidad es precisamente la Historia de la lucha del Hombre por conservar su vida, alimentarse, construir su hábitat, conservar su salud y tener seguridad. Es decir que el Hombre no solamente quiere y anhela estar sino que también quiere y anhela bienestar.

Las más remotas y antiguas comunidades tenían diferentes formas de organización, para defenderse y castigar a los miembros de su comunidad que cometían delitos hacia los otros, e imponer penas a los transgresores a las costumbres: desde el Imperio Inca, pasando por la Roma Imperial, China y Suecia, tenían en sus normas y códigos la figura del que controlaba el accionar de las autoridades, fijándoles límites y defendía y protegía a los más humildes y a los más débiles contra las arbitrariedades de los poderosos y los gobernantes.

El Código de Hammurabi (año 1.750 a. C.) fue una norma revolucionaria en su momento, pues vino a poner límite a los vengadores de las tribus que se encargaban de sancionar a los que cometían delitos que, por ejemplo, en el caso de cometer un asesinato, no solamente el autor era condenado a muerte, sino que también toda su línea ascendente y descendente de familiares, es decir abuelos, nietos, etc.

También nos enseña la Historia que todos aquellos líderes que cuestionaron las injusticias de su comunidad y tomaron partido por los más débiles y necesitados, o promovieron nuevas formas de organización que favorecieron a las mayorías, eran perseguidos, encarcelados, torturados y muertos, como es el caso de Sócrates, Cristo y Giordano Bruno, entre otros.

Ya en la mitología griega, Prometeo había sido condenado por los dioses, por robarle el fuego y llevarlo para el beneficio de los hombres.

Con el supremo subversor de Nazaret aparece una nueva escala de valores: de amor, de solidaridad, de tolerancia y de justicia, de amar al prójimo como a sí mismo, y fija una opción preferencial por el más pobre y el más necesitado. Su mensaje subversivo fue condenado por la burguesía comercial y religiosa de su pueblo, utilizando el poder militar de Roma.

No podemos dejar de mencionar hitos importantísimos en la Historia en Defensa de los Derechos del Hombre, como fue Fray Bartolomé De Las Casas, la Revolución Francesa, la Revolución Rusa, la Revolución Mexicana, que expresan la lucha de los pueblos por alcanzar su liberación. Es importante señalar también la Guerra de la Secesión Norteamericana, que termina con el esclavismo del Sur, por el triunfo de los industrialistas del Norte, es decir, en Estados Unidos ganan la concepción Federal, todo lo contario que en la República Argentina, donde en Caseros, triunfan los Unitarios y consolidan su dependencia con el Imperio de turno.

También merece ser recordada en este sintetísimo repaso histórico, la Revolución de Mayo en la Argentina, que es el principio de los pensamientos libertarios de Miranda, Bolivar y San Martín, que buscan Hombres y Gobiernos libres de toda dominación extranjera, requisito fundamental para alcanzar la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad.

La Asamblea del Año 1.813 marca el repudio a los tormentos y la quema de los instrumentos con tales fines.

Podemos expresar desde nuestra perspectiva histórica que la materialización concreta y masiva de los Derechos Humanos en su primera generación, se da cuando Yrigoyen logra sacar al Régimen, la Ley del Voto Obligatorio y Secreto.
Con el primero y segundo gobierno de Perón se avanza y se consolida la segunda generación de los Derechos Humanos, que son los sociales, que habían sido conculcados por el golpe militar de Uriburu a Yrigoyen, en 1.930.

Golpes militares que con el pretexto de combatir la demagogia y la corrupción, y vaya la paradoja, para garantizar la Libertad y la Paz, vuelven a repetirse en el ´55, ´59, ´62 ´66 y ´76. Dictaduras éstas que pusieron al servicio de la extranjería y de los grandes capitales internacionales, los intereses de la patria, sin ahorrar sangre, dolor y represión, utilizando el Terrorismo de Estado y dejando más de 30.000 muertos y desaparecidos, miles de encarcelados y millones de exiliados.

Pero el Pueblo Argentino, con sus dirigentes a la cabeza, con los trabajadores, conducidos por Saúl Ubaldini y con la heroica resistencia de las Madres de Plaza de Mayo y la dirigencia política, encabezada fundamentalmente por Deolindo Felipe Bittel, que denunció al mundo ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos de la OEA, las atrocidades que se cometían, recobra la Democracia y en un hecho histórico importante se condena a los tres comandantes en jefes, aunque se concede por presión de los militares, a través del levantamiento “Cara Pintada”, la Ley de Punto Final y Obediencia debida.

Cuando los traidores a la Patria y responsables de la masacre más aberrante de la Historia Argentina parecían haber consolidado nuevamente la Ley del Olvido, la memoria colectiva de la Patria Grande vuelve a sintetizarse en el Gobierno del compañero Néstor Kirchner, quien para solaz y contento de nuestra Patria, merced a la nulidad de las leyes antes mencionadas, logra enjuiciar y condenar a los responsables civiles y militares por los crímenes de lesa humanidad cometidos en nuestra república, en esa época tan nefasta.

La Provincia del Chaco, como parte integrante de la Nación, no es ajena a todos estos sucesos. En la Cámara de Diputados se crea en el año 1.983, la Comisión de Derechos Humanos, que con la presidencia de Germán Bittel investiga los actos de tortura, secuestros y muertes cometidos en nuestra provincia.

Pero quedaron puntos negros, como el caso del “Capitán Fernández”, seudónimo del que fuera en vida el Coronel Ruiz Palacios, gobernador de facto y después intendente de Resistencia, posteriormente presidente de la Cámara de Diputados, merced a acuerdos espurios con los núcleos de funcionarios que provenientes de la dictadura cívico-militar que se reciclaron en la democracia, algunos de los cuales todavía siguen ocupando cargos en el Superior Tribunal de Justicia. Hubieron quienes recordaron tenazmente a la ciudadanía, el pasado de este militar comprometido y colaborador con el gobierno asesino de la dictadura militar.

Pero no todo fue fracaso, hubieron otras acciones que, desde la misma Cámara de Diputados, y con el apoyo de activos militantes, se lograron abortar, como fue el caso de querer imponer como Juez a un funcionario del Poder Judicial que en la época del proceso tomaba declaración mientras en el momento se torturaba al interrogado.

El hecho más notable, fruto de la lucha, fundamentalmente por militantes y activistas por los Derechos Humanos, fue la condena a los que mataron y torturaron a los héroes y mártires de Margarita Belén, lucha que se comenzó con mucha fuerza y coraje, y recordamos el mes de diciembre de 1.983, cuando aún la parálisis por el miedo dejado por los dictadores afectaba a muchos ciudadanos, y eran pocos los allí presentes.

Notables también fueron las batallas en defensa de los torturados, en defensa de los que reclamaban sus tierras, en defensa de los más pobres y los más humildes, entre ellos los aborígenes, que se dieron también desde la Cámara de Diputados desde el año 1.991 a 1.999.
En los foros más importantes del mundo, como Estados Unidos, Canadá, Alemania, Suecia e Inglaterra, entre otros, se hizo conocer el trabajo que aún en plena democracia se daba en la Provincia del Chaco, por las bombas de tiempo y campos minados que había dejado la dictadura sangrienta.

En nuestra provincia, cuando aparece el Gobierno de Kirchner es cuando se toma a los Derechos Humanos como política de estado, a lo que se suman otras voces que estaban dormidas, para avanzar y conquistar la MEMORIA, la VERDAD y la JUSTICIA.

Esta posición nacional y provincial permite la visualización de los Derechos Humanos con otra óptica y otra conciencia de la sociedad, y la de no ser presa fácil y desenmascarar la mentira de que los derechos humanos defendían a los delincuentes, concepto que muy fácilmente penetró en algunos sectores de la sociedad. Importante fue desde el primer momento, la posición del nuevo gobierno provincial peronista de Jorge Milton Capitanich, que asumió en diciembre de 2.007, al adoptar la misma posición en materia de Derechos Humanos, que el Gobierno Nacional.

Por toda esta historia, por respeto y honrar a la misma y por coherencia, es que dijimos y decimos que el Defensor del Pueblo en la Provincia del Chaco debe ser aquel hombre comprometido con la historia de los Derechos Humanos, con TESTIMONIO y VOCACIÓN en esta lucha, con por lo menos 20 años de trayectoria; es decir que al menos en alguna carta de lectores haya salido a señalar aunque sea un hecho en el que el Estado del Chaco, en sus tres poderes hubo o pudo haber cometido una violación a los derechos esenciales del Hombre. Para dar sólo un ejemplo, ¿qué posición tuvieron ante la denuncia de numerosos casos de apremios ilegales, ante la Cámara de Diputados, de enero a diciembre de 1.998?

Hay personas que hicieron historia, la historia de los Derechos Humanos en la Provincia del Chaco, y otras personas que miraron la historia, cosa que no es criticable.

Entonces, lo legítimo es sancionar al mérito de aquellos que lucharon, sin desconocer que en estos años también hubieron buenos jueces, buenos abogados, buenos policías, buenos políticos pero que no tienen COMPROMISO, TESTIMONIO ni demostraron VOCACIÓN a lo largo de estos años, para defender los intereses de los más pobres, los más marginados y de los más necesitados.
Hiere la sensibilidad de la comunidad con compromiso y lucha cuando por razones que no se pueden justificar, los que nada hicieron ayer por el ser humano, hoy corren apresurados para ocupar cargos rentados que la defensoría del pueblo ofrece.

Pierden un derecho humano esencial básico, que es la DIGNIDAD. Ser digno significa ser coherente, mantener la palabra y las convicciones como los mártires, aquellos que por principio prefirieron ser comida de los leones, antes que disculparse por sus decisiones.

Ser digno significa renunciar a los intereses personales, y no doblar su cerviz ante los poderes de turno, desdeñando cualquier favor que estiman que pueden darle solamente sus propios méritos.
También decimos, como dijimos en su momento, que siendo los Derechos Humanos una política de estado, la designación del defensor no debe ser fruto de un acuerdo partidista, si bien pueden ser designados hombres de partidos o de otras organizaciones sociales. Deben ser propuestos por la comunidad organizada, pero no corporativa, y seleccionados por un jurado provincial, nacional e internacional de hombres comprometidos con esta causa y, sancionada posteriormente por ley, a través la cámara de diputados.

El principal transgresor y violador a los derechos humanos es el estado, en sus tres poderes, más el ejecutivo y el judicial. Por lo tanto resulta incompatible que pueda ser designado a propuesta de estos poderes quien después seguramente deberá litigar contra los mismos, en ejercicio de sus funciones naturales.

Entonces manifestamos categóricamente que dado los acontecimientos de conocimiento público en la designación del defensor del pueblo y su estructura administrativa, por estar viciado en su origen y por nacer descalificado, desprestigiado por la propias expresiones y acciones de sus actores, debe darse por nulo todo lo actuado y llamar a concurso, con personalidades destacadas en los derechos humanos, para integrar el jurado y no por funcionarios que circunstancialmente pudieron haber ocupado cargos en algunos entes de la provincia de esta jurisdicción, fruto de acuerdos partidarios o arreglos coyunturales para solucionar o para consolidar acuerdos electorales.

Pero lo más grave de todo esto, es que la designación de estos funcionarios pierde legitimidad en su origen al romper lo que se supone, después debe defender; la Norma, la Ética, la DIGNIDAD, y la VERGÜENZA, al haber sido cuestionada por un solo hombre justo.

Es todo lo que digo. De lo contrario, no soy.

Dr. Jorge Belzor Miño
Diputado Provincial (MC)
Presidente de la Comisión de los Derechos Humanos 1998-1999
Ex-Miembro Titular del Consejo de la Magistratura
Creador y Ex-Presidente de la Comisión de Tierras
Presidente de la Unidad Básica Facundo Quiroga
 

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