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Martes, 24 de Enero de 2012 07:34
por Carlos Beer y Pedro Cifuentes
En las horas previas a los superclásicos de Chaco y Mendoza se conocieron contactos de funcionarios de gobiernos de ambas provincias con los líderes violentos de Boca y de River.
La organización del superclásico desnuda, una vez más, los vínculos de los violentos con las altas esferas del poder a nivel nacional. Ya no se trata sólo de su relación con la dirigencia del fútbol, sino que quedó en evidencia, y por duplicado, cómo está enquistado este mal en nuestra sociedad y convive con la política de manera totalmente natural. Esto sucede incluso fuera de las jurisdicciones donde se mueven de manera habitual los hinchas de River y Boca, en este caso.

Mientras el gobierno de Chaco se vio envuelto en un escándalo y en un cruce de acusaciones y desmentidas en torno al gobernador Jorge Capitanich por su aparente contacto con los barras de los dos equipos, Carlos Aranda, el ministro de Seguridad mendocino, donde se jugará el segundo partido de esta serie el domingo próximo, se cruzó con Rafael Di Zeo, uno de los líderes de la dividida barra xeneize. Y aunque el funcionario cuyano dijo que fue algo casual, en un drugstore, sucedió a la luz de todos y sin ningún tipo de reparos.

"Este partido es particular por el contexto. Vamos a tomar todas las precauciones", aseguró ayer Aranda, que por la mañana fue descubierto en las inmediaciones de una estación de servicio hablando con Rafael Di Zeo, quien fue visto después disfrutando de unas cervezas con amigos en el centro de la capital provincial. "El encuentro fue casual. Me bajé porque vi que había gente sacándose fotos y quise ver quién estaba", dijo el ministro, aunque, según testigos, compartieron una mesa en el drugstore y terminaron la reunión cuando advirtieron la llegada de la prensa.

El barra, que dijo estar en la provincia para visitar una peña boquense, no asistiría aparentemente al partido del domingo, a pesar de que Mendoza, por no refrendar una ley nacional, es la única provincia del país donde Di Zeo, ex condenado, puede concurrir a un partido de fútbol.

¿Por qué Di Zeo está en Mendoza? Porque quien tomó contactos con los funcionarios de Chaco, donde mañana se jugará el primer superclásico, fue Mauro Martín, el otro barra que se proclama líder de La 12. Ellos se han dividido la presencia en los partidos bajo el pedido político de tener los partidos en paz: en Resistencia sólo desean que el espectáculo que iba a desarrollarse en Mar del Plata sea un éxito para que la plaza se haga fuerte. "Queremos repetirlo en 2013", dijo anoche el gobernador Jorge Capitanich a radio La Red.

Para él fue una jornada en la que se vio salpicado por la relación con los barras. "Desmiento categóricamente. Ha sido malinterpretada en sus declaraciones", afirmó por la mañana Capitanich desdiciendo a su prima, Mariana Kapetinich, organizadora del superclásico norteño, quien había admitido que los barras se habían comunicado con el gobernador. Ayer, las versiones se multiplicaban en el sentido de la veracidad del encuentro. Mauro Martín, jefe de La 12, y Alberto "Martín de Ramos", líder de Los Borrachos del Tablón, la barra de River, viajaron con sus respectivas familias a Resistencia para pactar con el gobernador que no haya enfrentamientos entre ambas barras, según DyN.

Incluso, la fuente que cita la agencia de noticias detalló que los barras se trasladaron por la empresa Aerochaco, una compañía que fue reactivada por Capitanich y que tiene un acuerdo desde 2010 con la empresa MacAir, del grupo Macri.

El ministro de Gobierno chaqueño, Juan Manuel Pedrini, ya había admitido "contactos" de personal de la policía provincial con jefes de las barras. "Hay una división de la Policía Federal que se ocupa del control de los barrabravas. Con ellos se está trabajando intensamente y también la policía del Chaco se contactó con los jefes de las dos barras", había dicho Pedrini al diario Norte, de Resistencia. Se acordaron ciertos "condicionamientos": no tener presentes facciones antagónicas, es decir, que no vaya el grupo de Di Zeo ni los sectores opositores a los actuales líderes de los Borrachos, entre ellos, los "Patovicas de Hurlingham".

Hay diagramados viajes por distintos caminos para evitar cruces de hinchadas. La barra brava de Boca se albergará en un camping de la Mutual del Círculo de Oficiales de la Policía del Chaco, sobre la ruta 16, cerca de Puerto Tirol. La de River deberá permanecer en el parque Caraguatá, en las afueras de la ciudad de Resistencia. Se esperan entre 800 y 1000 barras xeneizes y entre 700 y 800 millonarios. Habrá unos 2500 efectivos afectados a la seguridad, entre Policía Federal, Prefectura y Gendarmería Nacional, y Pedrini aseguró que las hinchadas "no podrán moverse de esos lugares ni ingresar a la ciudad [de Resistencia]".

Mauro Martín tiene prohibido por la jueza Carla Cavalieri entrar a las canchas desde que hizo el gesto de cortarle la cabeza a la barra de Di Zeo en el partido ante Atlético Rafaela. Sin embargo, estará en Resistencia -viajará por la ruta 11- y controlará a su grupo desde las inmediaciones del estadio Centenario, del club Sarmiento, entidad que tiene como presidente al gobernador Capitanich. Araujo está procesado en la causa por amenazas contra el árbitro Sergio Pezzotta en el entretiempo del partido ante Belgrano, que derivó en el descenso a la B Nacional. La hinchada de River irá por la ruta 14, por Entre Ríos.

Por este tema, un abogado representante de la ONG Fútbol en Paz en la Argentina presentó una denuncia penal contra el gobernador chaqueño, que recayó en el juzgado federal a cargo Claudio Bonadio. Se pidió al magistrado que investigue si Capitanich infringió o no la ley de espectáculos deportivos que reprime con prisión de uno a seis años al que "instigare, promoviere o facilitare de cualquier modo la formación de grupos" violentos en las hinchadas.

Mientras miran con atención cómo se desarrolla el operativo en Chaco para copiar aciertos y modificar errores, en Mendoza comenzaron a venderse ayer las plateas para el superclásico del domingo, con precios de entre 70 y 200 pesos. El viernes saldrán a la circulación las populares (40 y 70 pesos), que serán expedidas en puntos diferentes para los aficionados de ambos equipos.

Un superclásico. Dos provincias. La misma realidad. Esa que permite ver con claridad que el problema de la violencia en el fútbol no puede dar un paso en vías de solución cuando las autoridades mismas pactan con los violentos.

Carlos Beer y Pedro Cifuentes
para Cancha Llena
 

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